El CRM que se llena solo
Por
Paolo de diio
|
10
minutos
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Hay algo un poco absurdo en construir una empresa en 2026.
Puedes trabajar todos los días con una persona. Discutir productos, perder clientes juntos, ganar otros, celebrar releases, pelear con un bug a las once de la noche y saber perfectamente cómo toma el café. Y nunca haberle dado la mano.
En Odoo Experience nos pasó eso.
Fuimos a Ciudad de México como auspiciadores, con parte importante del equipo de diio de Chile y finalmente pudimos conocer en persona a gente con la que llevábamos mucho tiempo trabajando del equipo de diio Mexico. Es raro reconocer primero la voz que la cara.
También conocimos a muchos clientes. Y a varios que esperamos que lo sean pronto.
Odoo Experience LATAM es bastante grande. Algo así como 10.000 asistentes durante los dos días. Nosotros fuimos a hablar de un problema bastante menos glamoroso que la inteligencia artificial: llenar el CRM.
El trabajo administrativo más caro del mundo.
Un vendedor puede pasar una hora hablando con un cliente. En esa conversación aparecen el presupuesto, quién decide, qué le preocupa al cliente, qué competidores está mirando, cuándo necesita resolverlo y qué quedó pendiente para la próxima reunión.
Después termina la llamada, abre el CRM ytiene que traducir esa conversación de una hora a seis campos, dos actividades y una nota.
A veces lo hace. A veces pone “buena reunión, hacer seguimiento”. A veces lo deja para el viernes. Y a veces el viernes nunca llega.
Durante años aceptamos esto como parte del trabajo comercial. En la práctica, usamos a una persona bastante cara para escuchar una conversación, entenderla y después convertirla manualmente en datos para un software. Ese fue el tema de nuestra charla: “El CRM que se llena solo: cómo la IA registra tus reuniones, llamadas y WhatsApp en Odoo automáticamente”. Frente a más de 1.000 personas mostramos algo muy simple: una conversación ocurre y diio detecta cosas como presupuesto, decisor, objeciones, competidores y próximos pasos, y las lleva automáticamente a Odoo. La demostración contemplaba reuniones, llamadas y WhatsApp actualizando campos, etapas y actividades del CRM.
Hoy somos la suite más completa de revenue intelligence en Latam, no tenemos comparación.
La tecnología detrás puede ser compleja. La idea no debería serlo.
Lo más interesante ocurrió fuera del escenario.
Para nosotros, probablemente lo mejor del evento fueron las conversaciones después.
Escuchar cómo alguien usa tu producto siempre es extraño. Nosotros pensamos durante meses en features, trackers, integraciones, modelos, interfaces y releases.
Los clientes hablan de otra manera. Hablan de que dejaron de perseguir a los vendedores para que actualizaran el CRM. De que antes llegaban a una reunión de pipeline con una versión de la realidad y ahora pueden mirar las conversaciones. De que un ejecutivo entra mejor preparado a la segunda reunión porque puede recuperar en segundos lo que el cliente dijo en la primera. O de algo todavía más sencillo: terminar una llamada y seguir trabajando sin tener que pasar diez minutos escribiendo lo que acaba de pasar.
Escuchamos distintas versiones de esas historias durante estos días. Una se repetía bastante: el vendedor siente que diio le quita trabajo administrativo, mientras el gerente siente que, por primera vez, tiene más información. Es una combinación interesante. Normalmente alguien gana visibilidad porque alguien más tuvo que llenar un formulario. Con IA, las dos cosas pueden ocurrir al mismo tiempo.
Y después están las personas.
En una startup uno pasa demasiado tiempo mirando métricas.
MRR, ARR, churn, reuniones, oportunidades, conversaciones analizadas. Son útiles. Nosotros las miramos todos los días.
Pero durante estos dos días hubo otra métrica bastante menos sofisticada: la cantidad de gente que se acercó a conversar. Clientes que querían contarnos cómo estaban usando diio. Personas que habían escuchado hablar de nosotros y querían entender mejor qué hacíamos. Partners de Odoo que querían diio para sus clientes. Y compañeros de equipo con los que llevábamos meses trabajando detrás de una pantalla y que, por fin, estaban ahí.
Probablemente esa sea una de las cosas que uno olvida cuando construye software. Detrás de cada logo del CRM hay una empresa. Detrás de cada empresa hay personas. Y detrás de cada dato que diio captura hubo primero una conversación entre ellas.
Por eso volvimos bastante cansados. Y bastante contentos.
Gracias a Odoo por invitarnos a ser parte del evento, y a todos los que se acercaron a conocernos, conversar, cuestionarnos y contarnos qué están haciendo con diio.
Nos vemos en el próximo.

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